- Parroquia Nuestra Señora de Aranzazu
Pequeña joya arquitectónica característica del arte romántico del medioevo, esta iglesia fue inaugurada en 1875, combinando dos estilos de imponencia: el romano en el exterior y el barroco en el interior.
Dos torres macizas y sólidas caladas por pequeñas ventanillas, dos campanarios, una majestuosa cúpula, una cruz latina sobre el altar, un rosetón mimetizado con el vitral clásico, y un interior decorado por sofisticadas pinturas de Juan Augusto Fusilier, hacen a su estructura particular.
Se erige en el centro de la ciudad de Victoria.
En 1899 llegaron a la zona los monjes benedictinos, procedentes de Francia, forjadores de la actual Abadía del Niño Dios, primer monasterio de estas características asentado en Hispanoamérica.
Los monjes de esta orden conservan un voto fundado en la oración y el trabajo. Y es justamente su tesonera labor la que ha dado origen a una reconocida industria artesanal de productos naturales.
La apicultura es uno de los aspectos destacados. A consecuencia de ello se han derivado subproductos como miel, jaleas y el prestigioso licor monacal, cuya fórmula milenaria permanece en estricto secreto.
La Abadía tiene una amplía hospedería, que funciona también como casa de retiros, y es un centro de peregrinaciones donde confluyen visitantes de diversos lugares del país, especialmente los días domingos, a quienes se brinda atención espiritual y sacramental.
Se halla situada en las afueras de la ciudad, sobre Ruta Nº 11, a unos 3Km.
Una simbólica cruz permite ubicar fácilmente el cerro de caliza que, alzado sobre el noroeste de la ciudad, habría sido escenario de una cruenta batalla cuando Victoria aún no era Victoria, sino tierra de minuanes, chanáes, timbúes y charrúas, que libraron tensa resistencia a la ocupación de sus heredades por parte de los españoles.
Lo que se erige allí es un monumento en memoria de los aborígenes exterminados en aquel enfrentamiento de mediados del siglo XVIII, no obstante, con el tiempo, el lugar se ha convertido en un atractivo religioso de significativa convocatoria.
Una cruz mayor secundada por otras cruces más pequeñas, guía por un sendero de tierra el Rosario que cada Viernes Santo recorren en Vía Crucis multitud de fieles.
Se llega saliendo de la ciudad por Ruta 11 en dirección noroeste, pasando la Abadía del Niño Dios y, alcanzada la curva, girando hacia la izquierda por un camino de tierra.
Erigido sobre una de las colinas frente al río, este lugar de oración embriaga de una paz absoluta, intensificada por su magnífica ubicación en la zona de Islas y Av. Costanera.
Núcleo de la ciudad donde se pueden observar los edificios de sus principales instituciones, entre ellas el Palacio Municipal, la Iglesia, la Jefatura de Policía.
Se despliega en derredor a la Plaza San Martín exhibiendo una importante mezcla de estilos: Colonial- Español, Francés, Italiano, Art Noveau, que hacen de Victoria una ciudad caracterizada por su riqueza arquitectónica e histórica.
En su eje verde ostenta el escenario exclusivo de la Banda Municipal "Sebastián Ingrao", una construcción ovoide y rica en balaustres concretada en la década del '20, y sobre la cual diariamente se ofrecen las ya típicas retretas.
El Centro Cívico forma parte del conjunto urbano arquitectónico, constituyente del casco histórico de Victoria que ha sido declarado Bien de Interés Histórico Nacional.
Se asienta en el entrecruzamiento de calles San Martín y F. Ezpeleta con Av. Congreso y Sarmiento.
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