No hay arcos ni letras enormes en bienvenida del viajero. Sus distintos accesos conducen directamente al urbanismo del centro; y uno entiende, porque así lo señalaba el cartel desde la banquina de la ruta, que ha ingresado a
Paraná,
capital de la Provincia de Entre Ríos.
Por el gris asfalto de sus calles, la
Ciudad Paisaje arrastra como por un embudo hacia la
Plaza de Mayo, espacio verde con marcas históricas, situado de frente a la
Catedral Metropolitana, cercado por
edificios cuyo valor arquitectónico evoca el ayer, y cruzado por el transitar a veces pausado y a veces ágil de los paseantes de la
Peatonal.
Nadie escapa de este recorrido, ni los visitantes ni los habitantes del lugar. Allí puede pasarse por la mañana, y luego bajar hacia el
Parque Urquiza, la
costanera, el
puerto, el
río y las postales de un territorio sin igual.
Hay quienes elogian el cielo siempre cambiante de
Paraná, como remate de la belleza terrestre que la privilegia con sombra de
verdes espesos, baños de un
río color de león, lomadas que obligan al paso para luego impulsarlo, y un ambiente agradable que combina igualmente con la nostalgia de la llovizna y la energía de un día de sol.
Paraná, ese pueblo grande, todavía tranquilo, todavía seguro… todavía esperando en las parrillas y restaurantes con la cordialidad de un amigo; todavía invitando con un mate a la hospitalidad de sus estancias; todavía respirable en aire puro; todavía ajeno al caos propio de una metrópoli, todavía ameno y reconfortante.
Más información de Paraná, Entre Ríos
Ver sitios historicos en Paraná
Ver Departamentos en Paraná
Ver Hoteles en Paraná
Ver Cabañas en Paraná
Ver Alojamientos en Paraná