Desde sus orillas se admira un horizonte
de río que no encuentra fin en otras tierras.
Es un balneario privado, arrimado
a la costa del Río Uruguay, a unos 15
kms. del área asfaltada de la ciudad.
Abarca unos 1.000 metros de playas de
suaves pendientes y arenas muy blancas
que seducen a la experiencia de nuevas
sensaciones.
La tranquilidad de la región ofrece un
cambio muy reparador, ideal para los habitantes
de las grandes ciudades. En un clima que
se presta para un estilo de vida al aire
libre, Ñandubaysal cuenta
con un predio de camping repleto
de enormes ejemplares del árbol
que le da nombre, perfecto para la distensión
despreocupada a la sombra y el apacible
esparcimiento.
El complejo promete una estadía natural
a todo dar, que es complementada con una
estructura de servicios de lo más variada:
energía eléctrica, agua caliente, entretenimientos,
sectores de sombra, proveedurías, galería
comercial, y mucho más.
Las playas del Uruguay aseguran
una total satisfaccón gastronómica
en restaurants y parrillas. Y para que
el turista prolongue su diversión hasta
la noche, sin tener que abandonar tan
magnífico lugar, el Ñandubaysal cuenta
con una confitería exclusiva.

Diseñada por el arquitecto y artista Paez
Vilaró, a semejanza de Casapueblo, este
exótico boliche bailable con terrazas,
salón descubierto, buena música y un completo
servicio de bar, se convierte en el mejor
sitio para bailar hasta el amanecer.