Convertida al turismo por su excelso complejo termal, la Ciudad Jardín devela ahora otras líneas de atractivos: los viveros y el minizoo que hacen de la planta urbana un circuito de ecoturismo; la propuesta de excursiones históricas y culturales; y el encanto campestre que cautiva los sentidos en los almacenes y posadas rurales.
A medida que el camino distancia de la ciudad, la propuesta de turismo rural se va profundizando entre espacios verdes, aromas naturales y paisajes solitarios.
Merecidamente descripta como “Ciudad Jardín”, Villa Elisa luce sus plazoletas coloridas ornamentales del casco urbano, y más allá, en las periferias, el campo parece inmiscuirse en la ciudad o viceversa.