A 30 kilómetros al norte de la ciudad
de Colón, cabecera del departamento del
mismo nombre, coronando las cumbres de unas
cuchillas de escasa altura, se encuentra Villa
Elisa. Fundada por Héctor de Elia en
1890, el nombre de la localidad recuerda el
de su esposa, doña Elisa Dickson, en
cuyo honor le fue puesto.
Esta ciudad se halla edificada
sobre una planta urbana, cuya traza de calles
permite la construcción de las casas
de modo de aprovechar los beneficios de la luz
solar durante todo el día. Dos amplias
avenidas de 50 metros de ancho se cruzan perpendicularmente
en el centro. Allí se levantaba la primitiva
iglesia local, actualmente reemplazada por un
nuevo templo de imponencia majestuosa, que ostenta
en su aguja saetada la milenaria cruz del cristianismo.
Según los datos arrojados
por el último censo, Villa Elisa cuenta
con una población aproximada de 10.000
habitantes, que en su mayoría proviene
de un desprendimiento del triple tronco inmigratorio
que arribó a estas tierras desde Francia,
Suiza e Italia, en épocas de la fundación
de la colonia San José (1857) por el
Gral. Justo José de Urquiza.
Menos de dos años tardó la zona
en triplicar su población, y con ella
llegó el desarrollo y la evolución
económica, como lo demuestran las casi
6 mil hectáreas cultivadas en 1892. Han
transcurrido poco más de cien años
y su gente mantiene aún ese espíritu
de progreso.
En la estación Elisa puede apreciarse
aún el tanque de agua llamado hidrante,
que servía para alimentar las gargantas
de las máquinas a vapor, y los galponcitos
que alojaran a la cuadrilla de Villa Elisa,
la que con una dotación de 10 hombres
tenía a cargo el mantenimiento de la
vía desde 1º de Mayo hasta La Clarita.
La casa de chapa era la que usaba el capataz.
Es una localidad muy pequeña perteneciente
al Departamento Concepción del Uruguay,
cuyo nombre proviene de una de las batallas
más importantes libradas por el General
contra Rosas: Caseros, originada el 1º
de Mayo por un pronunciamiento de aquel. Fue
fundada por uno de los hijos de Urquiza, y acualmente
reúne unos 800 habitantes en su planta
urbana.
La gente del pueblo se dedica principalmente
a la avicultura y las actividades agricola-ganaderas.
Cuentan con una Escuela Primaria y Secundaria,
una biblioteca, una capilla y un Centro Comunitario.
En la Estación 1º de Mayo aún
pueden apreciarse "los bretes", que en otros
tiempos sirvieron para cargar la hacienda que
se transportaba con destino a Buenos Aires.
En su época de esplendor, la estación
contaba con un jefe de Estación, un auxiliar
y un cambista. En 1977, como las demás
estaciones, fue clausurada.
Este poblado, que fue fundado en 1898 y que
actualemente tiene unos 1.200 habitantes dedicados
mayoritariamente a la actividad avícola
y agroganadera, se llamó antiguamente
Villa María Luisa, pero por la importancia
que tuvo el ferrocarril y la Estación
Pronunciamiento, dicho nombre se impuso sobre
aquel.
Cuenta con una Escuela Primaria y Secundaria,
biblioteca, Club Social y anualmente en el mes
de enero es sede de la Fiesta Provincial del
Pollo. Pueden contemplarse aún en su
extensión las ruinas de lo que fue la
cuadrilla Nº 71, que con una dotación
de 10 hombres se encargaba del mantenimiento
y limpieza del ramal desde Caseros hasta 1º
de Mayo.
Fue fundada en 1873 por un inmigrante italiano
llamado Nicolás Mugherli, quien reprodujo
en su creación tanto la estructura como
la orientación geográfica de su
pueblo natal "Villa Udine".
Aún hoy los lugareños la conocen
por ese nombre, manteniendo su tradición.
En la actualidad, cuenta con aproximadamente
2.000 habitantes, vinculados a la actividad
avícola y agroganadera.
Cuenta con Escuela Primaria y Secundaria, Biblioteca,
Club Social, y presenta un importante movimiento
comercial.
El Tren Histórico de Villa Elisa llega
hasta el pueblo, pero para arribar al Palacio
San José, los pasajeros son trasportados
en un colectivo a lo largo de 4Kms.
Entre estas dos últimas localidades
se encuentra un paso que es muy importante destacar.
Fue construido en 1905 por ciudadanos polacos
y yugoslavos. Su edificación está
realizada en hierro y remaches en caliente,
una técnica muy usada en la época,
y muy efectiva, lo que puede notarse en la evidencia
de que con el paso de los años y el abandono
se ha mantenido intacto. El Arroyo que lo atraviesa
es el "Santa María"