Cada loco con su tema…

Dejar satisfecho a un turista no es tarea sencilla, cada uno viene con sus mochilas cargadas, cientos de expectativas, ideas previas sobre el destino o sus servicios, una ilusión determinada y a todo eso se suma, el gusto personal. ¡Uf, qué difícil poner en ecuación todo eso!

¿Por ejemplo, pensemos en nosotros mismos y en función de nuestros gustos y necesidades, dentro de qué categoría nos incluiríamos?

Los alocéntricos, es decir esos turistas que disfrutan de lugares inhóspitos, poco conocidos, no preparados para el turismo, van en busca de aquello que está para ser descubierto. Una vez allí se internan en el lugar para explorarlo y se abren con naturalidad a las vivencias y posibles interrelaciones con sus pobladores…

Siguiendo esta línea, pero con algunos ajustes, están los para-alocéntricos, que serían aquellos turistas que disfrutan destinos poco visitados, pero exigen contar con espacios muy equipados y servicios de calidad. Es decir, disfrutan de la exploración pero con todas las comodidades incluidas.

Mientras tanto los psicocéntricos van por lo seguro, prefieren destinos turísticos conocidos y recomendados, con experiencia acreditada, que prometan y cumplan con servicios de calidad. Sin embargo, no está dentro de sus necesidades el interactuar con los habitantes del entorno.

Y por último están lo para-psicocéntricos que también “exigen” atención y buen producto, destinos conocidos y con trayectoria, pero disfrutan de encontrarse con el lugareño y conectarse con sus usos y costumbres, una sociabilidad que sin dudas enriquece la experiencia.

¿Vos en qué categoría estás?

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