BREVE
RESEÑA HISTORICA
Los
Pioneros
Hacia 1798 en el talar del Arroyo Largo, hoy Arroyo Urquiza;
lugar donde estamos, tenía su gran estancia Don José
Duval; primitivo colonizador de la zona sobre el río
Uruguay.
En ese año como socio y administrador llegó
don Josef de Urquiza con su mujer Cándida García
y sus primeros 4 hijos.
La actividad ganadera era la principal. Tenían a
su cargo una gran peonada y la propiedad de 30 esclavos,
lo que por sí representaba un gran capital.
En tal año, dada la población mas las dificultades
de traslado hasta la villa de la Concepción, solicitan
la erección de una capilla para cumplir con los preceptos
cristianos.
Expedienteo de por medio la iglesia accedió a tal
pedido.
Establecida la capilla, el establecimiento ganadero cobró
mayor importancia.
Pasadas las primeras dificultades y afincados en el lugar
vieron llegar el nuevo siglo.
Nace un notable
El 18 de Octubre de 1801 Don Josef de Urquiza y Alzaga y
su mujer, ven nacer su 7º hijo a quien llaman Justo
José, quien años después sería
el organizador de la nación y promotor del desarrollo
de esta región .
Los años pasan, sobreviene la Revolución de
Mayo, el caudillismo, las luchas internas.
El talar del Arroyo Largo y sus moradores ven pasar los
acontecimientos.
La provincia comienza a cobrar importancia. En 1842 Urquiza
es nombrado gobernador y comienza su obra colonizadora.
Pero recién en 1857 con la fundación de la
colonia San José el viejo talar es nuevamente el
escenario de hechos trascendentes.
La colonización
Los primeros contingentes europeos de colonizadores llegaron
un 1º de Julio de 1857; afincándose en la entonces
llamada Calera de Barquín y fundando la colonia San
José, primera en la colonización regional.
El grupo estaba formado por unas 600; personas, suizos franceses,
suizos alemanes, piamonteses y saboyanos.
Dos años mas tarde y hasta 1861, por nuevas gestiones
de Urquiza la población se incrementó en unas
2000 personas más. De allí en más desde
este polo colonizador comenzaron a surgir otros asentamientos;
así nacieron: la ciudad de Colón como puerto
y salida al Río Uruguay en el año 1863, colonia
Hughes, muy próxima a las Ruinas del Viejo Molino
en 1871, 1º de Mayo en 1881 y Villa Elisa algunos años
mas tarde.
El tiempo transcurre y los acontecimientos se desarrollaban,
el viejo talar del arroyo Urquiza no podía estar
ajeno a dichos sucesos, menos aun tan cerca de ellos. Entonces
es cuando hacen su aparición nuestros personajes.
La
Grandeza
Próspero y Alfonso, los hermanos Maury, (suizos franceses),
se afincaron a la vera de este arroyo y comenzaron su infatigable
y monumental obra, la construcción del molino.
Año 1884, el éxito había coronado la
empresa, el arroyo había sido embalsado, la maquinaria
funcionaba y los primeros granos de trigo eran transformados
en harina. Una de las mas grandes obras de ingeniería
hidráulica del momento había sido puesta en
marcha.
La naturaleza ha contribuido, el caudal del arroyo es propicio
y el terreno también. Una nueva etapa ha comenzado,
el coloso se yergue como un desafío en la inconmensurable
armonía de lo natural. Su chirriar de engranajes,
el ir y venir de sus moradores, y el imponente lago que
ha sido formado no concuerdan con su aspecto anterior. Hacia
uno de sus lados, el poniente, la gran muralla contenía
los
embates de la arrolladora fuerza del agua. Hacia el este
se divisaban las compuertas con sus pilares de roca que
regulaban la altura de dicho lago.
Tenían el lago que abastecería la energía,
las compuertas que lo regularían y, el molino para
procesar el grano...
Entonces socavaron hacia el norte del edificio el gran túnel
colector con sus pilares y su registro de entrada dentro
del mismo, el foso de la turbina con su caída de
5 metros sobre la misma. Y desde allí por detrás
de la muralla el túnel de salida.
Todo ello parecía la yugular del gran gigante, el
agua impulsada con fuerza por la presión del lago
se introducía por el túnel colector y en su
caída al foso sobre los
álabes de la turbina, daba vida al eje central y
este por medio de poleas y engranajes ponía en marcha
la maquinaria, con una potencia de 20 H.P.
Rodeando el gran patio central levantaron los depósitos,
viviendas y demás dependencias del complejo.
En 1888 se instala un teléfono en el molino por la
compañía "La Uruguaya", primera
en Concepción del Uruguay.
El Desafío era cuantioso, los embates de la naturaleza,
indomable y caprichosa, cobraban su precio. Las grandes
lluvias desbordaban todos los cálculos previstos
y echaban por tierra aquel intento.
La Decepción
Agobiados por los inconvenientes, los Maury en Abril de
1898 venden el molino al Dr. Fraga. Publicaciones de la
época dan cuenta de arreglos y mejoras, pero no de
actividad alguna.
En 1907 y, casi tras diez años de inactividad el
Dr. Fraga lo vende a Quintin Fuseo. La nueva sangre en sus
venas pone en marcha una vez mas al gigante.
Como nexo entre la grandeza y el esplendor, ese fue el paso
de Fuseo por estos lares...
Fuseo vende una vez mas al indomable.
El
Esplendor
Noviembre de 1912: Don Juan Antonio Fabani es el nuevo propietario,
y con él y su familia comienza la última y
gran etapa.
Proviene de Gualeguay. Descendiente también de aquellos
primeros colonizadores, cargado de ilusiones, con el paso
firme y una gran convicción, Don Juan Fabani, panadero
y visionario, emprende una nueva etapa. Toma las riendas
del coloso para convertirlo y desarrollar de allí
en más la época más floreciente.
Como Juan Fabani, y como Juan Fabani e hijos y como Fabani
Hnos. , sociedad colectiva, creció esta empresa en
ese orden se fue fortaleciendo.
Seis meses llevó ponerlo nuevamente en marcha, en
Julio de 1913 el titán camino, una vez más.
Sus hijos Mateo y José Vicente supervisaban la tarea.
Mateo desde la administración, con cuatro oficinistas
y un contador a full, y José Vicente a cargo de la
molienda y el personal.
Las estibas de cereal almacenado en el patio eran cubiertas
por encerados y llegaban hasta una altura de 27 bolsas.
Hasta el año 1920 la harina era envasada en bolsas
de 90 kg. y a partir de allí se redujo a 70 kg. para
hacerlas más manuables y practicas.
En el año 1928, récord de cosechas, llego
a haber almacenadas en el patio principal mas de 14.000
bolsas de trigo a la espera de la molienda.
En la entrada actual, justo donde está emplazada
la ruta 14 se encontraba el puesto policial, un caserío
con dos policías permanentes pagos por la empresa,
encargados de mantener el orden y desalojar con bártulos
y familia a toda peonada que era despedida. Un tumbero y
una mula renga eran el medio; y a la calle!
Para ese entonces y para alojar a tanta peonada, principalmente
correntinos, era numeroso el rancherío que se había
establecido a la vuelta del molino.
Eran tiempos duros y difíciles; la barbarie aún
mostraba sus signos, la confianza era escasa, los capataces
y encargados con mucha prudencia calzaban revólveres
y hacían cumplir el trabajo.
El acarreo de cereal y harina eran efectuado por 10 carros
playeros, los que eran tirados por caballos alimentados
por el mismo afrecho producido de la molienda. El total
de ellos no pasaba de 60. Dicho acarreo se producía
desde y hasta la estación de ferrocarril de Bella
Vista, próxima a unos 5 km. al sur. Los carros cargaban
40 bolsas de cereal por viaje y en el caso de harina 30.
Debido a numerosos problemas del sistema hidráulico,
éste es reemplazado por un motor a vapor, para así
optimizar la producción.
Hasta que un día por el balance natural del destino
un gran incendio en la sala de maquinas destruye a ésta
y al motor, paralizando totalmente la faena y la exterminación
del talar.
Sin perdida de tiempo los Fabani encaran la instalación
de una maquina diesel que generó la energía
hasta sus últimos días.
Sudor y Salarios
También en esos mismos carros era transportado desde
la estación ferroviaria el numeroso personal que
llegaba asiduamente desde la provincia de Corrientes, personal
golondrina.
La jornada de trabajo se desarrollaba: bajo la supervisión
de José Vicente Fabani, dueño también.
Comenzaba a las 4 hs. con el movimiento de caballos, a las
6 hs. se los racionaba y a partir de allí estaban
listos para la tarea. El movimiento ya era incesante, a
las 8 hs. la labor específica y seguirá comenzaba
sin descanso hasta las 12 hs.; era denominada ¼ de
jornada. Se reanudaba a las 13 hs. hasta la caída
del sol, jornada completa. El jornal por un día completo
era de 4 pesos.
Los víveres del personal eran abastecidos por el
señor Burlot, antiguo almacén de ramos generales
ubicado al otro lado de la ruta 14, frente a la entrada
al establecimiento. Eran administrados a su criterio dada
la confianza que se merecía y solventados por la
empresa, semanal o mensualmente.
Tarea
Cumplida
Así llega el año 1929. El gigante había
concluido su ciclo, lo desplazaba el progreso, un moderno
edificio con todos los adelantos de la época y en
el puerto de Concepción del Uruguay con vías
férreas y navegables a sus puertas. Era su heredero,
el lo había engendrado, debía continuar su
obra.
El
11 de Octubre de 1929 el viejo molino detuvo sus maquinas.
Tras de sí, cuántas ilusiones y anhelos están
guardados. Tosca su estructura, su corazón sigue
latiendo en cada uno de sus rincones, para mostrarnos la
estirpe de una época. El viejo talar del arroyo Urquiza
volvía a su antigua mansedumbre. Las maquinas se
habían detenido definitivamente, todo había
sido tan rápido, que parecía un sueño.
En su letargo se fue desgastando.
Pero, orgulloso, está aquí mostrándonos
los signos de un pasado de grandeza y esplendor.
Aunque las huellas de sus pesadas carretas ya se hayan borrado...
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