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"Conozca La Paz, y si quiere sentirla, lo esperamos
en El Eucaliptal"
Sus amaneceres junto al imponente Río, el despertar
de los pájaros y sus aromas llenos de la más
pura naturaleza, nos siguen cautivando, inclusive a nosotros
mismos cada nuevo día, generando sensaciones de bienestar,
únicas, difíciles de describir...
Luego, el día, nos regala la generosa geografía
de su entorno en los cuatro puntos cardinales.
Y si regresamos a tiempo, el sol, ya manso, se acuesta entre
sabanas de mágicos colores, que cambian en cada crepúsculo,
desde el día de la misma creación y en forma
infinita. Pero esto no termina, ya que la luna celosa, fabricará
caminos de plata sobre un tímido Paraná. Por
fin si, y con mucho gozo, un merecido descanso, nos permitirá
soñar hasta la nueva jornada.
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